miércoles, 29 de abril de 2015

Quinto aniversario


Parece que fue ayer cuando sentado en mi habitación decidí crear éste espacio, la primera entrada, mi primera historia, ¡vaya, que recuerdos! Pero han pasado cinco años, y de todo aquello sólo quedan remembranzas que tienen un hermoso valor en mi vida.

Hubo personas que llegaron y se fueron; también besos, caricias; tantos y tantos sucesos que están albergados aquí, en mi blog; mi confidente fiel. No hace preguntas, no me reprocha, no me juzga, simplemente, calla y permite expresarme.

Hoy, es motivo de celebración. Y sentado nuevamente en mi habitación hago un recuento de todo lo que me ha lastimado y hecho feliz. No me arrepiento, porque arrepentirme sería negar lo que en determinado momento defendí. Al contrario, doy gracias por cada momento.

¡Un brindis por este año y por el siguiente!

martes, 28 de abril de 2015

Con los ojos cerrados


Cuando cierro los ojos, observo una cálida tarde de otoño,
y te veo, te siento, tan cerca de mí.
Tú al horizonte, reposando en brotes de gardenias
que se han ruborizado por tu desnudez.

Una brisa del viento ha llevado consigo tu aroma,
es exquisito, es inconfundible, eres tú.
Y corro con el viento, anhelando tus labios
cuyo sabor es fina miel de abeja cazada en primavera.

Guiado por tu perfume, llego a tu sublime presencia,
y te contemplo, tan dulce, tan suave.
Me recibe tu cuerpo, mezclándose en mi alma con el
canto de zorzales que nos observan en silencio.

Cuando cierro los ojos, puedo soñar, puedo vivir.
Sólo así puedo tenerte entre mis brazos.
Sólo así, le das a mi espíritu el valor para poseerte
y juntos desaparecer con la última puesta de sol.

Cuando cierro los ojos, me doy cuenta que
te llevo tan dentro de mí, y ya no los quiero abrir.

sábado, 17 de enero de 2015

La desaparición


Y sin aviso, llegó esa enredadera de tristeza, penetrando y adhiriendo sus raíces en lo más profundo de mi alma. Y fue tan fértil mi ser, que en poco tiempo se destruyó todo aquello hermoso que había vivido y defendido desde el día en que vi la luz de los cielos. No pude luchar, su baraña impidió que las pocas flores que vivían dentro de mí, murieran, les arrebató la inocencia; marchitando sin piedad pétalos dorados que habían sido cuidados con una extrema delicadeza. 

Perdí mis defensas, cualquier plaga me afectaba, y no hacía otra cosa que desahogarme con llantos y lamentos, sin darme cuenta que mis lágrimas eran el abono que esa enredadera necesitaba para germinar. Ya no me reconozco, he sido consumido, y no quedan más que sueños secos que alguna vez fueron la esperanza de mis días. He quedado agrietado, cual corteza podrida que con el tiempo va muriendo y desapareciendo poco a poco.

jueves, 8 de enero de 2015

La espina


Y desde ese día, tu espina continúa clavada muy en el fondo de mi alma. Otras manos, otros labios, han intentado salvarme de ella, pero en cada intento, se hunde más y más, provocando una pringa de lluvia roja que casi al instante se convierte en una terrible tormenta que destruye y hace añicos el poco amor que me queda. Dejándome sin protección; tal perro vagabundo en espera de la muerte que lo liberará de su agonía. 

viernes, 26 de septiembre de 2014

Prisionero


Pasas a segundo término, y todo se condiciona; las llamadas, los besos, las charlas, la entrega. Tu amor no es libre, lo aprisionas, lo encarcelas, y tienes que vivir ahí, encerrado junto a ese ramillete de sentimientos que no viven a plenitud. ¿Qué tan emocionalmente sano puede ser todo esto? Existen dos opciones: lo que es “socialmente correcto” y lo que dice el corazón. 

¿Acaso hace falta valor para abandonar aquello que nos amputa la plenitud, o es el miedo de estar solo? Es interesante observar cómo todo lo que construimos de nuestra persona, en un instante cae en las manos de seres que nos  limitan a sus intereses. ¿Aquello es amor?, ¿O es una autodestrucción que lleva consigo un antifaz de felicidad que al paso del tiempo, te destruirá?