martes, 7 de septiembre de 2010

El lamento de Mag


Él le dijo que regresaría, que marchaba a la guerra,
y con lágrimas en los ojos se despidió de ella,
el adiós de los amantes fue cruel y doloroso,
pero su amor era inocente, puro y bondadoso.

Durante el amanecer y en el anochecer esperó,
pero el cartero ningún mensaje le entregó,
abatida por el sufrimiento suspiraba por su amado,
y en aquella mecedora imaginaba el beso anhelado.

Noticias del fin de la guerra habían llegado,
y el sombrío pueblo recibió a sus héroes venerados,
una repentina alegría llenó el corazón de Mag,
pero la ausencia de su amado continuó sin piedad.

En la batalla él encontró esposa y tuvo hijos,
matando aquel amor que algún día estuvo vivo,
envuelta en su tristeza la soledad la devastó,
y Mag solo podría recordar lo mucho que lo amó.

El tiempo pasó y su cabello se pintó de blanco,
pero en el pórtico se le veía sentada en su añejo banco,
su dolor era tan grande que la volvió casi muda,
ahora Mag vive sola y llena de amargura.

1 comentario:

Prometeo. dijo...

Este poema me hace recordar al 'Seminarista de los ojos negros', de Ramos Carrión, también doloroso.